Un filtro rojo puede parecer sencillo, pero en ortóptica puede convertirse en una herramienta para trabajar diferentes funciones visuales.
Cuando hablamos de ortóptica, no hablamos únicamente de ejercicios para “mejorar la visión binocular”. La valoración y el tratamiento ortóptico pueden abordar diferentes alteraciones relacionadas con la forma en que los ojos fijan, se alinean, reciben los estímulos visuales y utilizan la información que llega al cerebro.
Dentro de las herramientas que puede utilizar un profesional se encuentra el filtro rojo, cuyo uso depende de la condición visual, los resultados de la valoración y el objetivo terapéutico.
¿Qué es el filtro rojo?
Es un filtro óptico que modifica el estímulo visual que recibe uno de los ojos.
Al colocar un filtro rojo delante de un ojo, el profesional puede generar una diferencia entre la información que recibe cada ojo. Esto permite observar determinadas respuestas del sistema visual y, en casos seleccionados, utilizar esa diferencia como parte de un ejercicio ortóptico.
Su utilización puede estar relacionada con la evaluación o tratamiento de diferentes condiciones, por lo que no debe considerarse un tratamiento único ni aplicarse de la misma manera a todos los pacientes.
¿En qué condiciones puede utilizarse?
1. Supresión
La supresión ocurre cuando el sistema visual reduce o ignora la información procedente de uno de los ojos.
El filtro rojo puede utilizarse dentro de determinadas pruebas y ejercicios para identificar la presencia de supresión y, en algunos protocolos, ayudar a trabajar la percepción del estímulo proveniente del ojo que está siendo suprimido.
Las pruebas con filtros pueden aportar información sobre si el paciente está utilizando ambos ojos, alternando la fijación o suprimiendo uno de ellos.
2. Ambliopía
La ambliopía es una alteración del desarrollo visual en la que un ojo, o en algunos casos ambos, no alcanza el potencial visual esperado.
Históricamente se han estudiado diferentes estrategias ortópticas para pacientes con ambliopía, incluyendo el uso de filtros y técnicas dirigidas a mejorar la fijación y la participación del ojo con menor rendimiento visual.
Es importante aclarar que el filtro rojo no reemplaza los tratamientos establecidos para la ambliopía. La elección del tratamiento depende de la causa, edad, agudeza visual, refracción y características particulares de cada paciente.
3. Fijación excéntrica
En algunos pacientes, especialmente en determinadas formas de ambliopía y estrabismo, la fijación puede realizarse utilizando una zona de la retina diferente de la fóvea.
A esto se le conoce como fijación excéntrica.
El filtro rojo ha sido estudiado como herramienta dentro del manejo de esta alteración. Investigaciones han observado cambios en el grado de excentricidad de la fijación al colocar un filtro rojo delante del ojo que presenta fijación excéntrica.
Esto hace que el filtro pueda formar parte de determinadas estrategias de reeducación de la fijación, siempre bajo indicación profesional.
4. Estrabismo
El estrabismo ocurre cuando los ojos no mantienen una alineación adecuada.
En estos pacientes, el filtro rojo puede utilizarse como parte de la evaluación sensorial para conocer cómo está respondiendo cada ojo y qué ocurre con las imágenes que llegan al sistema visual.
También puede utilizarse en determinadas estrategias ortópticas dependiendo del tipo de desviación y de las características sensoriales del paciente.
5. Diplopía o visión doble
Una de las aplicaciones más conocidas del filtro rojo es la evaluación de la diplopía.
Al colocar el filtro delante de un ojo y presentar un estímulo luminoso, el profesional puede preguntarle al paciente qué observa y dónde aparece la imagen roja respecto a la imagen normal.
La respuesta puede ayudar a identificar características de la visión doble, como su orientación horizontal o vertical, además de aportar información sobre supresión y alineación ocular.
Por eso, cuando una persona dice:
“Veo doble”
no basta con determinar que existe diplopía. Es necesario estudiar cómo aparece, cuándo aparece y qué está ocurriendo con la alineación y la función de ambos ojos.
6. Correspondencia retinal anómala
Otra aplicación importante está relacionada con la correspondencia retinal.
En condiciones normales, determinadas áreas correspondientes de ambas retinas participan en la percepción de una sola imagen.
En algunos pacientes con estrabismo, el sistema visual puede desarrollar una adaptación conocida como correspondencia retinal anómala (CRA).
El filtro rojo puede utilizarse para ayudar a detectar esta alteración y estudiar la relación entre la desviación ocular y la percepción de las imágenes.
7. Alteraciones de la fijación y del desarrollo visual
El trabajo ortóptico también puede involucrar la forma en que el paciente utiliza su fijación y responde a diferentes estímulos visuales.
En determinados casos, los filtros pueden incorporarse a ejercicios específicos para modificar el estímulo presentado a cada ojo y trabajar objetivos concretos.
La elección de estos ejercicios depende de la valoración y no simplemente del diagnóstico escrito en la historia clínica.
¿Cómo se utiliza el filtro rojo durante una valoración?
El procedimiento depende del objetivo.
Por ejemplo, durante una prueba diagnóstica, el profesional puede colocar el filtro delante de un ojo y pedir al paciente que observe una luz o un objeto.
Después puede preguntarle:
¿Ves una imagen o dos?
¿Dónde está la imagen roja?
¿Las imágenes permanecen juntas o separadas?
¿Alguna imagen desaparece?
Las respuestas permiten obtener información sobre la percepción de cada ojo y sobre la interacción entre ambos.
En la prueba de filtro rojo, por ejemplo, una sola imagen puede corresponder a fusión o supresión, mientras que dos imágenes pueden indicar diplopía. La interpretación debe hacerse teniendo en cuenta el resto de las pruebas realizadas.
¿El filtro rojo es igual para todos los pacientes?
No.
Esta es probablemente la parte más importante.
No existe un único “tratamiento con filtro rojo” que sirva para cualquier persona.
La respuesta depende de factores como:
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Edad.
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Agudeza visual.
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Refracción.
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Tipo de desviación ocular.
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Estado de la fijación.
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Presencia o ausencia de supresión.
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Correspondencia retinal.
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Características de la diplopía.
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Estado de la visión binocular.
-
Objetivo específico de la terapia.
Por eso, antes de comenzar cualquier ejercicio, es necesario realizar una valoración visual y ortóptica completa.
¿El filtro rojo puede mejorar la visión?
Depende de qué entendamos por “mejorar la visión”.
El objetivo no siempre es aumentar directamente la agudeza visual.
En ortóptica, el profesional puede buscar objetivos diferentes, como:
✔ Mejorar la participación de un ojo.
✔ Trabajar la supresión.
✔ Favorecer una fijación más adecuada en casos seleccionados.
✔ Estudiar y trabajar determinadas respuestas sensoriales.
✔ Analizar la diplopía.
✔ Evaluar la correspondencia retinal.
✔ Trabajar determinadas funciones relacionadas con la coordinación ocular.
Por eso, el objetivo debe definirse después de conocer qué está ocurriendo en cada paciente.
¿Puedo hacer ejercicios con filtro rojo en casa?
No es recomendable comenzar este tipo de ejercicios sin una valoración previa.
Un ejercicio que puede ser apropiado para un paciente puede no serlo para otro.
Además, en algunos pacientes con ambliopía y alteraciones de la supresión, la evaluación del riesgo de desarrollar diplopía persistente es un aspecto clínico que debe considerarse antes de determinadas intervenciones.
La terapia ortóptica debe ser individualizada, supervisada y ajustada de acuerdo con la respuesta del paciente.
Filtro rojo: una herramienta, no un diagnóstico
Es importante entender que el filtro rojo no diagnostica por sí solo una enfermedad ocular ni constituye por sí mismo un tratamiento completo.
Es una herramienta que puede formar parte de una valoración o de una estrategia terapéutica cuando el profesional considera que existe una indicación.
La verdadera clave está en conocer qué está ocurriendo con el sistema visual del paciente y establecer objetivos de tratamiento acordes con sus necesidades.
¿Cuándo consultar una valoración ortóptica?
Una valoración puede ser especialmente importante cuando aparecen síntomas o antecedentes como:
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Visión doble.
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Desviación de uno de los ojos.
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Dificultad para utilizar ambos ojos conjuntamente.
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Un ojo que parece “trabajar menos”.
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Problemas de fijación.
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Dificultades visuales persistentes durante la lectura.
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Cansancio visual.
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Dolores de cabeza relacionados con actividades visuales.
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Antecedentes de ambliopía.
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Estrabismo.
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Dificultades visuales que persisten a pesar de tener una fórmula adecuada.
En niños, también es importante prestar atención a comportamientos como cerrar un ojo, inclinar la cabeza, acercarse demasiado al leer o evitar actividades de cerca.
La ortóptica va más allá de “ver nítido”
Una persona puede tener una buena agudeza visual y aun así presentar dificultades en la forma en que sus ojos fijan, se alinean, se coordinan o procesan conjuntamente la información visual.
Por eso, la valoración ortóptica permite estudiar aspectos que van más allá de determinar si una persona necesita gafas.
Y herramientas como el filtro rojo pueden aportar información valiosa o formar parte de determinados ejercicios cuando están correctamente indicadas.
En Óptica Medina trabajamos para entender cómo está funcionando tu sistema visual.
Si presentas visión doble, dificultades de fijación, estrabismo, antecedentes de ambliopía u otras molestias relacionadas con el funcionamiento de tus ojos, una valoración ortóptica puede ayudar a identificar qué está ocurriendo y orientar el manejo adecuado.
No se trata solamente de ver bien.
Se trata de entender cómo están trabajando tus ojos.